Primero fue Eduardo Costantini (66), multimillonario, propìetario de rutilantes inmuebles de lujo, como el barrio privado ("ciudad - pueblo") Nordelta y las torres Grand Bourg, Oro, Catalinas Plaza y Alem Plaza. El mismo Costantini destaca entre sus posesiones al "country club Las Garzas" en Rocha, Uruguay. Ponderado inicialmente en 40 millones de dólares de inversión, el proyecto Las Garzas contempla la construcción de un barrio privado con 480 casas de alto valor.
Al ímpetu promotor del también coleccionista y fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) que atesora su invaluable colección de arte pictórico, se sumó en fecha reciente la incursión de su hijo homónimo.
Eduardo Costantini junior compró un predio de 52 hectáreas pegadito a las tierras de papá, porque “le encantó la zona”. Allí sembrará los casi 20 millones de dólares que insumirá la urbanización Las Cárcavas, barrio privado de bosque y playa que contará con todas las exquisiteces del lujo contemporáneo.
Pese a la desolación actual del lugar, los intereses de la familia Costantini pugnan con los de pesados rivales uruguayos y extranjeros, en una especie de guerra a futuros, donde lo que está en liza aún no existe, pero sus estrépitos ya ensordecen.
El opositor uruguayo
Se trata de Pedro Bordaberry quien lleva adelante un emprendimiento multimillonario en dólares con un americano, de este lado del proyectado Puente Garzón.
Si bien el que figura es el hermano, el Ing. Agr. Juan Pablo Bordaberry Herrán (como Técnico en la parte ganadera), el que esta administrando y trabajando muy fuerte en llevar este proyecto adelante es el Senador Juan Pedro Bordaberry Herrán.
El estudio involucrado es el de Jiménez de Aréchaga Viana Brause (es el ex -o no tan ex- estudio de Pedrito). El director del proyecto es Gabriel Gurméndez que fue presidente de Antel y Ministro de Obras Públicas con Jorge Batlle.
Proyecto en la Intendencia de Maldonado
Por eso Bordaberry habría mandatado a uno de sus secuaces (un Técnico de la DINAMA) para que no reparara en destrozar la autorización de la construcción del puente, puesto que en caso de que se concretara los lotes de este lado del puente bajarán su valor comercial, puesto que los fraccionamientos del otro lado de la Laguna son de una belleza escénica sin igual. Se comprende?
Pedrito perdería de esa manera no solo su sueldo mensual, sino el porcentaje que le correspondería de los resultados del emprendimiento.
Fuentes dignas de crédito nos informaron que el Licenciado Anastasia hizo muy bien los mandados y operó fuertemente a la interna de la Dinama y la División de Impacto Ambiental redactando un brillante informe que le daba con un hacha al puente.
Incluso el director nacional de Medio Ambiente, Jorge Rucks habría subido la apuesta, no sólo avalando el informe corrupto, sino que además agregó algunas otras cosas que sumaban para destrozar el proyecto.
El Presidente Mujica se habría enterado de la trama y "mando parar". Fue así que la Ministra cambió la resolución.
El Entrevero, pero en las dunas
Paolo Rocca, CEO de la archipoderosa constructora Techint, y Santiago Soldati, titular de Sociedad Comercial del Plata, echaron pie a tierra (o arena) por el flanco “medioambiental”, valgan las comillas.
Denunciaron al proyecto de Costantini, y su imprescindible puente sobre la Laguna Garzón, como un crimen de lesa naturaleza que “destruirá por completo una zona exótica, casi virgen, que encierra una belleza única, salvaje y llena de riqueza natural”.
Entre las tantas exploraciones de afamados cazafortunas, alcanzó a plantar bandera Alejandro Roemmers, el dueño de su propio laboratorio. Don Alejandro encabeza el proyecto “Arenas de Garzón“, tras agenciarse 400 hectáreas en esta guerra territorial, o de posiciones, que arrancó hace 40 años, cuando su familia le vio la hilacha al lugar. Allí se propone construir un barrio de lujo “muy exclusivo”, y cerrado para apenas un grupo de personas.
Otros despliegues notorios en esta montonera contra reloj son los de Alejandro Bulgheroni y Federico Álvarez Castillo, petrolero el primero y magnate textil el otro.
Bulgheroni ya posee una buena porción uruguaya con sus 9 mil hectáreas en Durazno. Ahora en Garzón tiene su frutilla, en la torta más disputada de la actualidad.
En base a La República y fuentes propias
Miguel Cabillón Castro
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