Frente Amplio: poder, política y pueblo
Las elecciones del próximo 27 de mayo concentran un conjunto de definiciones políticas fundamentales para el Frente Amplio y por lo tanto para el Uruguay.
Se elige al presidente del FA y de las mesas departamentales y la representación de los sectores y de los comités en la Mesa Política.
Pero por sobre todas las cosas será un momento de definición en el terreno fundamental de la política, el poder, la fuerza, el apoyo ciudadano a las diferentes posturas y posiciones. Y si no es así, será un gran fracaso, porque la gente se sentirá totalmente ajena a las elecciones y no participará. Los frenteamplistas ya descubrieron que la abstención puede ser un mensaje y una posición política. En el año 2006, en las últimas elecciones participaron 220 mil frenteamplistas. Lo mínimo que debemos aspirar es a alcanzar esa cifra. No será fácil.
El que crea que la participación se resuelve en base a aparatos y publicidad, está muy equivocado, la vitalidad democrática del FA se resuelve fundamentalmente con política e información. En ese orden.
Cuando hay tantas cosas en juego, la clave de la política es elegir bien las prioridades, cuando hay demasiadas prioridades, en realidad se oculta o se deforma la falta de centros políticos y estratégicos. ¿Cuáles son las prioridades en estas elecciones?
Primero, mostrar a través de la movilización, de la información y del debate serio, profundo y vinculado a la vida nacional y social la capacidad de convocatoria ciudadana del Frente Amplio. Y eso se define de una sola manera: con cantidad de votantes.
Si no logramos informar y demostrar que en estas elecciones están involucrados directamente aspectos importantes de la vida del país, de su gente, del propio futuro del Frente Amplio, no sólo ni principalmente de su fuerza y de sus opciones electorales para el 2014, sino para gobernar los próximos 3 años y construir una propuesta seria para seguir cambiando y haciendo progresar al país con justicia, no tendremos la respuesta que necesitamos de la gente, del pueblo frenteamplista. Aunque las encuestas digan que tenemos el 42-44% de intención de voto.
Si hay debate y lo hay de forma explicita y clara dentro del propio gobierno y en la sociedad sobre la marcha del país, sobre la política económica y social, sobre las prioridades en materia de seguridad, de educación, de infraestructura, de vivienda y sobre todo de eficiencia, coherencia y rumbo en el gobierno, esos temas deberán estar presentes en el debate hacia las elecciones. Seriamente, profundamente y con espíritu unitario.
Segundo, las elecciones deben reforzar o mejor dicho poner en marcha reformas que democraticen la vida, la estructura del FA. Esta prioridad está directamente asociada a la anterior. Si la impresión de los frenteamplistas es que cumplimos un ejercicio luego de 6 años para distribuirnos el poder en la cúpula y nada más, será una bofetada a todos. El FA tuvo y debe tener siempre una profunda vocación democrática en su programa, e sus propuestas hacia la sociedad y por lo tanto en su propia realidad interna.
El Frente nos mejoró a todos, nos hizo a todos más democráticos y por ello mismo más de izquierda en el sentido profundo del concepto, en la capacidad de producir cambios con libertad, con el pleno ejercicio de la democracia y sin tentaciones autoritarias o desvíos iluminados. Y nos ha ido muy, pero muy bien.
Ninguno de los problemas que afrontamos en el gobierno tienen soluciones que rocen siquiera la pérdida, el menoscabo de la democracia, al contrario. Y eso debe valer para el propio FA.
La democracia es participación y representación y en este nuevo momento histórico-político necesitamos cambios estructurales que le permitan a la estructura del FA mantener y reforzar los equilibrios, la representatividad ciudadana, la participación de nuevos sectores sociales, juveniles, profesionales, de la cultura, de las mujeres, de los intelectuales. Las formas viejas no se pueden reconstruir, hay que avanzar y el único camino es la democracia. Es allí donde podemos resolver las nuevas tensiones, encontrar la vitalidad que nos falta.
La democracia, es forma y es sustancia, es forma y contenido. Inseparablemente. Y la identidad del FA ha sido y debe ser reforzar ambos aspectos. El debate serio y de los grandes temas estratégicos y de identidad sobre los rumbos para construir un país y una sociedad más justa, más libre, más culta, más sana, más pujante y con mayor bienestar sustentable, más respetuosa con el territorio y el medio ambiente, es fundamental para la existencia misma del FA.
Si el debate y todo el proceso electoral se reduce a los nombres, a los cargos, a las posiciones, a las dentelladas retrocederemos alegremente en medio del descontento del pueblo frenteamplista. Debate y sentido crítico auténtico son dos elementos inseparables.
Tercero, tenemos que elegir en los cargos nacionales (presidente por elección directa y vicepresidentes posteriormente) y presidentes de las mesas departamentales a compañeras y compañeros que nos representen de la manera más plural y equilibrada posible. Esa fue y sigue siendo la clave de la existencia misma del FA. La tensiones de las hegemonías se pueden pagar muy caras, peldaño a peldaño podemos descender hacia la esterilidad política y hacia el peor pasado de la izquierda uruguaya, la fragmentación.
Las grandes figuras independientes que formaron parte de la forja del FA y de su propia estructura política fundamental hoy ya no están. No es fácil responder a la interrogante de ¿Por qué no surgieron nuevas figuras independientes de primer nivel en la vida política de la izquierda? Es tarde, ahora hay que buscar candidatos y luego presidentes que nos expresen a todos, con un profundo sentido unitario y que le den serenidad al pueblo frenteamplista, no de que adormecerán la realidad y mediarán las dificultades, sino que las afrontaremos juntos.
No vendrá el salvador o la salvadora , será necesario el equilibrio, la seriedad en la búsqueda de consensos que no es lo mismo que los candidatos únicos. Ya lo deberíamos haber aprendido...a los golpes.
Y la lucha por el poder seguirá estando presente. Y es natural y correcto. La política es eso, las ideas, los proyectos, las ideologías se expresan de manera explicita en la lucha por el poder, en los gobiernos y dentro del propio FA.
El problema es si esa disputa por el poder y la hegemonía aplasta todo, sumerge todo y nos ahoga los entusiasmos y la estrategia. Cuando la lucha por el poder y el ejercicio del poder en sus diferentes variantes es la prioridad dominante y absoluta se menosprecian las alianzas, la unidad es sólo un instrumento y la táctica se devora a la estrategia. Y lo peor de todo, la izquierda comienza a deslizarse hacia otro lado, hacia la voracidad por el poder, y nada más. Aunque últimamente el término no se utilice mucho, seguimos y debemos seguir siendo una fuerza de pueblo. Todos los días.
Autor: Esteban Valenti - Periodista, escritor, coordinador de Bitácora, director de www.uypress.net
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