|
||||
| Realidad hecha promesa |
|
Sin embargo, Nicolás Lodeiro se lo probó durante todo 2009 y, por lo visto, parece quedarle a medida. No es poca cosa para alguien de tan sólo 20 años…
Sin embargo, Nico mostró ante los ticos las condiciones que Oscar Tabárez vio en él tanto en la selección sub-20 como en Nacional, uno de los clubes grandes del país. Marcelo Nicolás Lodeiro Benítez nació el 21 de marzo de 1989 en Paysandú y, a los 12 años, además de fútbol practicaba natación, triatlón, voleibol y básquetbol. Quizás en aquella época formativa haya que buscar la versatilidad de su juego, ya que se destaca tanto por su habilidad e inteligencia como por su explosión y llegada al gol. Durante 2008, jugó la Copa Libertadores y fue afianzándose en el Bolso, aunque su eclosión llegó al año siguiente. En el primer semestre, fue clave en la clasificación de Uruguay para la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009 y en el Nacional que alcanzó la semifinal de la Libertadores (4 goles). “Cuando me nombró entre los titulares para el primer partido, ¡no lo podía creer! Pensé en mucha gente, pero principalmente en mi familia”, comentaba el dueño de la dorsal 14. Si bien no desentonó ese día, fue en el juego de vuelta donde mostró su mejor cara, y los aficionados se lo hicieron saber. Pero él destacó otra cosa: “La clasificación fue un alivio. Cuando el juez pitó el final tuve una paz interior impresionante”. “Siempre imaginé que iba a ser campeón con el club e iba a llegar a la mayor, pero nunca en el mismo año". Por eso no extraño su reciente llegada a Europa. “Le habíamos puesto el ojo cinco o seis veces”, reconocía el entrenador del Ajax Martin Jol. Allí compartirá filas con su compatriota Luis Suárez, quien afirma: “Es desequilibrante y tiene un futuro enorme”. A pesar de lo rápido que le han pasado las cosas, él prefiere ir despacio: “Ahora sólo pienso en trabajar, darle mucho al Ajax y poder estar entre los convocados para el Mundial”. Para ser una realidad, promete mucho…
|




El traje de “gran promesa del fútbol” no le queda bien a cualquiera, y menos en un país tan futbolero como Uruguay.