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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, descansa hoy en su apartamento de Sao Bernardo do Campo, en el estado de Sao Paulo, tras sufrir una crisis de hipertensión que le impidió viajar hoy a Davos, Suiza.
El mandatario también canceló todas las actividades de su agenda hasta el domingo, hasta cuando permanecerá en su apartamento particular.
Debido a un aumento de su presión arterial, que llegó a 180-120 en el momento en que se encontraba en el avión para partir hacia Davos, Suiza, para hablar en el Foro Económico Mundial y recibir el premio de Estadista Global de 2009, Lula tuvo que ser ingresado en el Hospital Portugués, del estado de Pernambuco.
Tras exámenes de rutina - electrocardiograma, radiografía de tórax y análisis de sangre -, y la presión arterial volver a niveles normales en una hora, el presidente recibió alta de ese centro médico en las primeras horas de hoy y se traslado para su casa en Sao Paulo.
En el aeropuerto de Congonhas, de la capital paulista, el cardiólogo Roberto Kalil Filho recibió al jefe de estado y señaló a la prensa que Lula deberá pasar por un chequeo médico en los próximos días, como ya estaba previsto.
Kalil Filho aseguró que Lula es una persona saludable, está bien, sólo cansado, y se abstuvo de mencionar alguna causa para la crisis de hipertensión, que el médico de la presidencia, Cleber Ferreira atribuyó a varios factores.
"Es un conjunto de factores. No existe motivo específico. Estrés, cansancio, la gripe con que estaba ayer, un poquito de cada cosa", explicó el galeno.
En cuanto a su participación en Foro Económico Mundial, el mandatario brasileño será representado por el presidente del Banco Central, Henrique Meireles, y por el canciller Celso Amorim, quien además recibirá en su nombre el premio de Estadista Global de 2009.
Según la presidencia brasileña, Lula se hizo acreedor de ese galardón, que se concede por primera vez en los 40 años de creado el Foro, por su actuación en varios sectores, como medio ambiente, erradicación de la pobreza, redistribución de la renta y la paz mundial.
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